Vila-real y la cuestión carlista (III)

Vila-real, escenario de guerra

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Ch. Vanzeller, Lancero carlista (Museo Zumalacárregui)

Si en la anterior entrada sobre las guerras carlistas nos centrábamos en tres de los muchos vila-realenses que las protagonizaron (Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá), en esta sacaremos a relucir algunos de los enfrentamientos directos que tuvieron Vila-real como campo de batalla, y donde nuestro pueblo no haría más acrecentar su fama tradicionalista.

Es importante insistir en que la prensa consultada es ante todo oficialista, por lo que tiende a dramatizar los hechos con fines propagandísticos y a criminalizar las acciones de los carlistas, así como a aplaudir los mismos delitos cometidos por el bando isabelino. Queremos decir con esto que las noticias que traemos aquí hay que tomarlas con precaución y entenderlas en su contexto histórico y político.

Ya en los primeros compases de la contienda, en abril de 18341, Vicente Puchol, comandante de nuestra milicia urbana, quien ya fuera protagonista secundario de nuestro Gargot Vila-realenc “El vapor Villarreal (1869 – 1908)”, capturará a dos vila-realenses sublevados conocidos como el Virgo y el Carnicer, “dos ex voluntarios realistas de Villarreal, indultados por haber correspondido a la facción de Morella [siguiendo al brigadier Llorens], y que ingratos a este beneficio volvieron a tomar las armas contra su legítima Reina” (1834.04.14 La Revista española, pg. 4 ; 1834.04.25 Diario balear, pg. 3). Será la primera contienda entre vila-realenses de ambos bandos.

Pero será en agosto de 1835, con la llegada de las tropas de El Serrador, cuando las calles de Vila-real protagonizarán la primera escaramuza seria. El episodio lo narra Nebot Climent y, a pesar de sus trágicas consecuencias, pues resultó fusilado el alcalde del pueblo, Vicente María Esteban, es curioso comprobar que apenas si hay una tímida referencia en la prensa de la época (1835.08.11 Eco del Comercio, pg. 3).

Más atención se le prestará el año siguiente a los movimientos de Cabrera por nuestras tierras, aunque, como declara uno de los rotativos, la información será en un principio contradictoria, por lo que las primeras noticias le sitúan a caballo entre Onda, Alcora, Nules, Vila-real y Almazora… Lo que sí parece cierto es que todo respondía a una estrategia del bando carlista para reunir en la zona a varias tropas (entre las que se encontraba la de Joaquín Llorens, conocido como el Alcalde de Villarreal), todas ellas capitaneadas por Cabrera (1836.07.23 El Eco del comercio, pg. 4 ; 1836.07.24 El Español, pg. 1 ; 1836.07.27 El Español, pg. 3 ; 1836.07.28 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1836.08.19 Gaceta Oficial, pg. 3).

Cabrera seguirá merodeando nuestra comarca durante meses, y todavía a principios del siguiente año se le sabe cerca de Vila-real (1837.01.30 El Eco del comercio, pg. 1). A partir de aquel 1837 nuestro pueblo se convertirá en escenario habitual de batallas, escaramuzas y saqueos. Por aquellas fechas, la prensa ya señala que era habitual “el haber estado [las tropas facciosas] con tranquilidad en Villarreal” (1837.03.18 Revista nacional, pg. 2), con lo que el pueblo iba ganándose, poco a poco, aquella fama de carlista que vimos en el primer dossier de la serie (Vila-real y la cuestión carlista : Villa santa , Villa republicana).

Así, ese mismo abril, el comandante Antonio Buil salió de Castellón para hacer frente a la facción de El Serrador que tenía tomada Vila-real. El encuentro, cuya crónica se puede leer en algún periódico de entonces (1837.04.12 El Castellano, pg. 2) se resolvió a favor de los isabelinos (1837.04.12 El Castellano, pg. 3), pero no evitó que se siguieran cometiendo incursiones de los carlistas en nuestro pueblo en busca de víveres (1837.05.11 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1837.05.11 El Español, pp. 2-3), algunas de ellas protagonizadas por el recientemente vapuleado Serrador (1837.05.16 El Castellano, pg. 2 ; 1837.07.13 El Eco del comercio, pg. 1).

López Portaña, El infante Carlos María isidro de Borbón (Wikipedia)

Aquella reputación de tradicionalista explicaría que el 7 de julio de 1837 pernoctara aquí el pretendiente carlista al trono, Carlos María Isidro de Borbón, con el consecuente movimiento de tropas de uno y otro bando. Aunque el hecho no tuvo gran importancia estratégica, la prensa nacional no dudó en hacerse eco de la noticia : 1837.07.13 El Eco del comercio, pg. 4 ; 1837.07.14 La Estafeta, pg. 4 ; 1837.07.14 El Español, pg. 1 ; 1837.07.14 El Español, pp. 2-3 ; 1837.07.14 El Eco del comercio, pp. 1-2 ; 1837.07.15 El Castellano, pg. 3 ; 1837.07.15 El Eco del comercio, pg. 5 ; 1837.07.16 El Eco del comercio, pg. 1 ; 1837.07.25 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1837.11.14 Diario del Gobierno de la República Mexicana, pg. 2.

Para hacernos una idea del seguimiento que el carlismo tenía entre nuestros antepasados, un solo dato: cuando, ese mismo mes de julio, la tropa de El Serrador se descompone, son 44 los vila-realenses que salen de sus filas para entregarse ante la justicia, “a los cuales regularmente seguirá un número más crecido” (1837.07.25 La Estafeta, pg. 5 ; 1837.07.29 El Eco del comercio, pg. 3).

Durante los últimos meses de aquel año se suceden varias campañas de aprovisionamiento en la comarca, y Vila-real no será ajena a ellas. De nuestras casas sale trigo, ganado, alubias… camino a Cantavieja, donde corren rumores que ha llegado el pretendiente después de su estancia aquí (1837.08.01 El Español, pg. 2 ; 1837.08.04 El Español, pg. 3 ; 1837.11.09 La Estafeta, pp. 2-3), lo que supone un trasiego significativo de tropas carlistas e isabelinas que derivará en un importante asedio a Vila-real (1837.08.09 La Estafeta, pg. 2 ; 1837.09.27 El Español, pg. 2 ; 1837.11.09 El Eco del comercio, pg. 3 ; 1837.11.22 La Estafeta, pg. 5 ; 1837.11.25 El Eco del comercio, pg. 1 ; 1837.12.07 El Español, pg. 2 ; 1838.01.10 El Eco del comercio, pg. 2), desde donde los facciosos se hacen fuertes y siguen sumando provisiones:

Desde el lunes estamos bloqueados por los facciosos, que situados en Villarreal no hacen más que robar á todos los pueblos cuantos comestibles pueden sacar para la montaña. Ayer nos cortaron el agua pensando sin duda que nos moriremos de sed, pero se equivocan. (1837.11.09 El Eco del comercio, pg. 4)

La retirada de las tropas carlistas en enero de 1838 (1838.01.15 El Eco del comercio, pg. 2) no impide que el pueblo siga siendo guarida ocasional de algunos cabecillas y objeto permanente de saqueo.

Efectivamente, la prensa informaba en marzo de que Forcadell y Cabrera merodeaban por las inmediaciones de la vila, “con cuyo motivo se aumentaron aquella noche los retenes en esta ciudad y se redobló la vigilancia” (1838.03.24 El Castellano, pg. 3 ; 1838.03.25 El eco del comercio, pg. 1), lo que no evitaría el secuestro de nuestro alcalde “por no haber aprontado el pedido de raciones” (1838.04.03 El Castellano, pg. 3 ; 1838.04.04 El Correo nacional, pg. 1), un alarmante dato que no hemos podido contrastar en ningún otro documento y que llama la atención más aún si tenemos en cuenta que en aquellas fechas rondaban por Vila-real las tropas del general Marcelino Oráa, tratando de cercar a las de Cabrera (1838.04.07 El Correo nacional, pg. 1 ; 1838.04.11 El Castellano, pg. 3 ; 1838.04.17 El Amigo del pueblo, pg. 27 ; 1838.05.26 El Eco del comercio, pg. 2).

De hecho, aquel segundo semestre de 1838 resultó ser especialmente convulso: por Vila-real se dejaron ver jefes carlistas como Forcadell, El Rufo, Merino, Lluc, La Cova, el vila-realense Pareja o Viscarro (1838.05.31 La Verdad, pg. 3 ; 1838.06.06 El Correo nacional, pg. 1 ; 1838.06.06 El Castellano, pg. 3 ; 1838.07.21 El Correo nacional, pg. 2 ; 1838.07.27 El Castellano, pg. 3 ; 1838.10.13 El Castellano, pg. 3 ; 1838.10.17 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1838.10.17 El Castellano, pg. 4 ; 1838.10.19 El Correo nacional, pg. 2 ; 1838.10.23 El Castellano, pg. 3 ; 1838.11.22 El Correo nacional, pg. 2 ; 1838.12.02 El Correo nacional, pg. 1 ; 1838.12.20 El Correo nacional, pg. 1), con la consecuente persecución del bando isabelino (1838.06.06 El Castellano, pg. 3 ; 1838.07.27 El Castellano, pg. 3 ; 1838.07.28 El Correo nacional, pg. 2 ; 1838.08.02 El Atlante, pg. 1).

Pero el episodio más negro de aquel año, del que, curiosamente, tan solo El Eco del comercio daría algún dato mínimo, lo firmó el mismísimo Ramón Cabrera: “23 de agosto: […] entró en Villarreal a las doce de la noche, y esta mañana al romper el día ha emprendido su marcha por el camino de Valencia, sin que por ahora se sepa cuál sea el objeto de esta incursión” (1838.08.30 El Eco del comercio, pg. 2). Pues bien, será Nebot Climent quien nos despejará la incógnita: “A las dos de la mañana del siguiente día, 23, se fueron los carlistas; y al salir conducieron [sic] al alcalde primero D. José Llorca y secretario D. José Sabater, al mismo punto de la torre y junto á la acequiola [sic], donde fueron fusilados”.

Juan Van Halen y Sartí (Museo Naval de Madrid).jpg
Juan Van Halen y Sartí (Wikimedia)

Es extraño que este doble crimen, con la carga propagandística que conlleva, pasara de puntillas ante la prensa oficialista, saturada por aquel entonces de noticias sobre secuestros, saqueos, asesinatos… (1838.10.17 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1838.10.24 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1838.10.31 El Eco del comercio, pg. 2), de entre las que destacará la del asedio carlista que sufriría Vila-real aquel noviembre y que movilizó a la división de Borso (1838.11.03 El Correo nacional, pg. 2 ; 1838.11.05 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1838.11.11 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1838.11.15 El Correo nacional, pg. 1 ; 1838.11.21 El Castellano, pg. 3).

Corrían los primeros días de 1839 y por Vila-real seguían apareciendo tropas carlistas en busca de víveres, caballos, enseres… tal era el abuso que el hartazgo empezaba a hacer mella en un “pueblo esquilmado ya por tantas veces” (1839.01.18 El Guardia nacional, pg. 4 ; 1839.01.27 El Correo nacional, pg. 1 ; 1839.01.31 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1839.03.21 El Piloto, pg. 3). De nuevo, tropas rebeldes e isabelinas se iban alternando en la plaza de nuestro pueblo: el mismísimo general en jefe Van Halen, todo un personaje novelesco2 cuya biografía salta de país en país, de ejército a ejército, cosechando siempre victorias y reconocimientos, pernoctó en Vila-real aquel 2 de febrero para escoltar un convoy de 130 carros y 600 acémilas camino de Lucena (1839.02.10 El Correo nacional, pg. 3 ; 1839.02.13 Nosotros, pg. 3 ; 1839.02.14 El Correo nacional, pg. 1 ; 1839.02.14 El Correo nacional, pg. 2).

Hay que tener en cuenta que, además de las acciones emprendidas en nuestro pueblo, hubo otras que indirectamente también afectarían a los vila-realenses, como el intento por parte de Martín Gracia de bloquear Onda imponiendo castigos (apaleamiento a los hombres y corte de pelo para las mujeres) a quienes fueran sorprendidos a menos de una legua de esa población (1839.05.31 Diario de Barcelona, pg. 15).

Por lo demás, 1839 transcurrió para Vila-real en un ir y venir de tropas de ambos bandos: persecuciones, saqueos puntuales, maniobras… aquel verano, por ejemplo, fue la tropa de Aragón, conducida por el general en jefe Leopoldo O’Donell, la que pernoctó aquí en su camino hacia Lucena, donde vencería a Ramón Cabrera (1839.06.05 El Corresponsal, pg. 2 ; 1839.07.12 El Corresponsal, pg. 4 ; 1839.07.14 El Eco del comercio, pg. 2 ; 1839.07.20 El Correo nacional, pg. 2 ; 1839.07.22 El Castellano, pg. 3 ; 1839.07.24 El Piloto, pg. 3).

La primera guerra carlista daba sus últimos coletazos. El Convenio de Vergara, confirmado el 31 de agosto de 1839, apagaría los ánimos carlistas, que irían perdiendo plaza tras plaza. Sabemos que aquel mismo mes de agosto se produjo la detención de cuatro facciosos en Vila-real (1839.08.03 El Correo nacional, pg. 3). Por otra parte, y en un intento de encauzar la normalización, se disponen multas económicas para indemnizar a las víctimas de los saqueos carlistas. Así, Antonio Moncada, vecino de Vila-real, recibirá “por el robo que la facción la causó en su casa” un total de 1500 reales (1839.12.06 El Eco del comercio, pg. 2).

Aun así, fueron muchos los carlistas que no aceptaron aquel convenio y siguieron luchando por su causa: Forcadell, Martín Gracia, Julián Pareja o Vicente Barreda, alias La Cova, fueron algunos de los cabecillas que continuaron secuestrando, fusilando y robando por nuestro pueblo (1839.12.19 El Correo nacional, pg. 2 ; 1839.12.21 El Castellano, pg. 3 ; 1839.12.26 El Correo nacional, pg. 2 ; 1840.01.04 El Eco del comercio pg. 1 ; 1840.01.08 El Corresponsal, pg. 2 ; 1840.01.26 El Correo nacional, pg. 1 ; 1840.01.30 El Piloto, pg. 4 ; 1840.02.18 La Tribuna, pg. 2 ; 1840.02.21 El Corresponsal, pg. 3 ; 1840.02.22 El correo nacional, pg. 1 ; 1840.02.22 El Correo nacional, pg. 1b ; 1840.02.27 El Correo nacional, pg. 1).

H. Wilkinson, Vista de Vergara (Museo Zumalacárregui)

Pero Cabrera estaba de retirada, la causa carlista perdía a su mejor hombre en Castellón. Pocas noticias más nos llegarán de Vila-real sobre esta primera guerra. El pueblo empieza a perderle miedo a los facciosos, y las mercancías ya se mueven con más normalidad en la comarca (1840.02.22 El Correo nacional, pg. 1); unos 800 carlistas presos pasarán por nuestro pueblo de la mano de Francisco Javier Saravia, comandante general (1840.02.28 El Eco del comercio, pg. 2). Definitivamente, y como prueba de que el ambiente bélico se esfumaba, aquel agosto de 1840 se reanudaba nuestra feria anual, después de varios años suspendida por la guerra, y se restablecía el correo terrestre (1840.08.08 El Correo nacional, pg. 3).

Terminada esta primera guerra carlista, el regimiento de Cazadores de Oporto, formado sobre todo por piamonteses y genoveses, permanece en la provincia a la espera de una licencia que nunca llega. Si bien en otros pueblos como Nules esta presencia extranjera acarreará altercados con víctimas, en Vila-real, pasando por alto los problemas económicos propios de mantener un batallón, el regimiento será visto con buenos ojos principalmente por su “comportamiento religioso” (1841.04.14 El Correo nacional, pg. 1 ; 1841.04.21 El Correo nacional, pg. 1).

Por lo demás, la complicada situación de post guerra dará para algún que otro episodio protagonizado por aquellos carlistas que no aceptaron las condiciones del Abrazo de Vergara: el fusilamiento, en 1843, del vila-realense Jaime Jordá (que ya vimos en la entrada Tres nombres propios : Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá) o la tropa que de aquí salió al alcance de La Cova (1843.10.26 El Católico, pg. 8), sumado a algunos tímidos movimientos que hacían sospechar la reagrupación del ejército carlista (1845.07.13 El Clamor público, pg. 3) son las únicas noticias que encontramos sobre Vila-real antes de que estallara la Segunda Guerra Carlista.

Centrada sobre todo en Cataluña, esta segunda contienda apenas deja en nuestro pueblo un par de notas de prensa: 1848.10.01 El Heraldo, pg. 2 ; 1849.04.27 El Católico, pg. 8.

La tensa calma que traería la amnistía se vio salpicada por los fusilamientos que ordenara el brigadier Joaquín Llorens en 1849, un duro ejemplo del complicado equilibrio de odios y rencillas que se vivía en aquellos años. La paz se apuntala a golpe de ejecuciones y castigos sin consideración (1851.02.08 La España, pg. 1 ; (1854.08.23 La Época, pg. 4 ; 1854.08.26 La Nación, pg. 3).

Los efectos de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) en Vila-real fueron residuales. Encontramos sobre todo noticias del vandalismo al que se estaban dedicando principalmente las tropas facciosas, con el que intentaban incomunicar o desabastecer a los pueblos: asaltos al correo (1872.05.25 La Correspondencia de España, pg. 3), sabotajes en vía férrea y estaciones de ferrocarril (1873.08.14 La Lucha, pg. 3 ; 1873.09.03 La Paz, pg. 2 ; 1873.09.20 El Independiente, pg. 2 ; 1873.11.22 El Constitucional, pg. 3), cortes en el suministro de agua (1874.01.26 La Correspondencia de España, pg. 2 ; 1874.01.20 La Correspondencia de España, pg. 1 ; 1874.07.27 La Imprenta, pg. 6), robos, secuestros, asesinatos (1873.08.17 La Correspondencia de España, pg. 2)… tal era la situación que había incluso quien aprovechaba y se disfrazaba de carlista para delinquir y desviar así la atención (1874.01.26 La Correspondencia de España, pg. 2).

El responsable de esta virulenta campaña fue, principalmente, Pascual Cucala, de cuyo perfil sabemos, gracias al Aula Militar Bermúdez Castro de Castellón, que era “de estatura mediana, regordete, cara redonda, violada de pura cetrina, y mirada de lince, y que destacó por su crueldad, hasta el extremo de que tanto don Carlos, como Antonio Dorregaray y Dominguera, tuvieron que llamarle al orden, aunque sin ningún resultado”.

Pascual Cucala (Wikipedia)

La quema de nuestra estación de tren, aquel julio – agosto de 1873, fue responsabilidad suya. Pero también lo encontramos en enero del año siguiente en Vila-real, tomando rehenes y exigiendo contribuciones que los vecinos ya se negaban a pagar (1874.01.08 El Popular, pg. 2 ; 1874.01.09 El Gobierno, pg. 3 ; 1874.01.12 El Gobierno, pg. 1 ; 1874.02.07 La Correspondencia de España, pg. 2), y en febrero, intentando hacerse con un convoy de harina, munición y tabaco destinado al ejército (1874.02.05 El Gobierno, pg. 2 ; 1874.02.09 El Gobierno, pg. 2). En aquella ocasión fue el pueblo el que, cansado ya de las fechorías de las tropas carlistas, se echó a las armas para defender ya no solo el convoy, sino principalmente sus propios intereses (1874.02.10 La Crónica Meridional, pg. 2-3).

El diario de su hermano, Bautista Cucala, no se detiene demasiado en estos episodios, y evita hablar de la resistencia que encontró en el pueblo. De sus páginas podemos sacar, eso sí, alguna incursión carlista más en Vila-real, aunque de poca importancia, habida cuenta del nulo seguimiento que de ellas hizo la prensa de la época.

Tras las guerras, el movimiento carlista arraigó política y socialmente en nuestro pueblo. Lógicamente, sus ideales conservadores encontrarían en la Iglesia a un fuerte aliado; y en el republicanismo, su principal enemigo. El conflicto entre los dos bandos nos iba a traer más de una polémica de la que se hará eco la prensa nacional de entonces: trenes apedreados, el Sagrado Corazón de Jesús en la fachada del Ayuntamiento, manifestaciones multitudinarias contra las escuelas laicas…, hasta se gestó un intento de asesinato contra Blasco Ibáñez. Pero para hablar de todos estos altercados nos tendremos que esperar a un próximo dossier, con el que iremos entendiendo la acrecentada fama de carlista que se ganó Vila-real una vez terminadas las guerras.

1 En sus Efemérides de Villarreal, Benito Traver da como fecha de captura el 5 de enero, dato que se repite sin más en la Vilapedia y que contradice al que ofrecen Martí Cercós y Nebot Climent en sus respectivos apuntes (inéditos), ambos más coherentes con la prensa de la época al datar la captura en abril de ese 1834

2 Pío Baroja, Juan van Halen : el oficial aventurero – Madrid : Espasa-Calpe, 1933

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