La riada de Santa Teresa, octubre de 1922

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca Vila-real

Mapa meteorológico del 15 de octubre de 1922

“Tienen fama nacional los torrenciales aguaceros de la cuenca mediterránea. (…) Son auténticos diluvios que – en el intervalo de pocas horas – desbordan ramblas y ríos que poco tiempo antes aparecían completamente secos. La época más propicia a estos intensos chubascos y tormentas es a finales de verano, cuando el mar está muy cálido y la evaporación resulta muy acusada. El agente desencadenador de la inestabilidad es el aire frío (…). Las cordilleras que orlan el litoral favorecen el ascenso forzado del aire cálido y húmedo, apareciendo potentes nubes de desarrollo vertical – los conocidos cumulonimbos – que descargan grandes cantidades de agua o granizo en cortos intervalos de tiempo, arrastradas, además, muy rápidamente por los ríos, de acusada pendiente. Ello origina condiciones propicias a grandes riadas y catastróficas inundaciones.” (1971.03.01 Hoja oficial del lunes, pg. 15).

Así describía el meteorólogo Lorenzo García de Pedraza nuestra peculiar “gota fría” en un artículo de 1971 donde terminaba afirmando que “casi todos los pueblos del Mediterráneo conservan tristes efemérides asociadas a inundaciones y desbordamientos”. Vila-real no es ninguna excepción: fue un octubre de 1922, ahora hace exactamente un siglo, cuando una feroz tormenta dejó inundaciones, pueblos sin luz, daños incalculables, cosechas arruinadas…

Cruz en memoria de José Cantavella, víctima de un rayo (foto facilitada por M. Galende y A. Martínez)

En Dossiers vila-realencs queremos aprovechar la conmemoración de este centenario para recuperar de las hemerotecas, bibliotecas y archivos digitales las notas de prensa y documentos que nos puedan ayudar a reconstruir aquel desastre natural y sus consecuencias, asomándonos de paso a otros episodios de nuestra historia en los que las abundantes lluvias, tan propias de nuestra geografía, fueron noticia.

El primer temporal que hemos podido registrar se remonta a la noche del 29 de septiembre de 1829, cuando una fuerte lluvia destruyó molinos y gran parte de la cosecha (1829.11.26 Diario balear, pg. 7). Años después vendrán otros temporales que traerán granizo y tormenta eléctrica, sumando a las pérdidas económicas tragedias personales (1842.07.28 El Castellano, pg. 2 ; 1860.08.16 La Iberia, p. 3 ; 1862.09.05 El Lloyd español, pg. 1).

Precisamente, el 4 de julio 1883 una terrible tormenta con aparato eléctrico sorprendió a José Cantavella Soriano trabajando en su huerto, donde fue alcanzado por un rayo que le causó la muerte. El accidente lo podemos encontrar en muchos periódicos de tirada nacional (1883.07.06 Diario oficial de avisos de Madrid, pg. 3 ; 1883.07.06 El Imparcial, pg. 3 ; 1883.07.06 El Siglo futuro, pg. 3 ; 1883.07.06 La Iberia , pg. 3 ; 1883.07.07 El Globo, pg. 2 ; 1883.07.08 La Defensa, pg. 3 ; 1883.07.08 La Provincia, pg. 3) y aún hoy, si paseamos por el camino Segon sedeny, entre el de Sant Jordi y el de Na Boneta, podemos encontrar una cruz en el lugar de la tragedia cuya inscripción reza: “José Cantavella Soriano, soltero de 32 años de edad, falleció en ese sitio el día 4 de julio de 1883 víctima de un rayo”1 .

El aguacero que casi hizo desaparecer La Estrella se cobró también una víctima en Vila-real (Fuente: Cofradía Virgen de la Estrella)

El otoño de aquel mismo año fue especialmente lluvioso: el Mijares y sus afluentes se desbordaron con inusual violencia. Fue esta riada la que se llevó por delante al pueblo de La Estrella, en Mosqueruela, abandonado desde entonces. Aquí en Vila-real destruyó molinos a su paso, destrozando muros y compuertas de nuestra acequia y causando desperfectos en la línea ferroviaria. En aquel episodio habrá que lamentar también una víctima (1883.09.06 El Constitucional, pg. 2 ; 1883.10.11 El Día, pg. 2 ; 1883.10.11 El Clamor de la democracia, pg. 2 ; 1883.10.14 El Clamor, pg. 2 ; 1883.10.14 El Clamor de la democracia, pg. 2 ; 1883.10.15 Revista de Castellón, pg. 14 ; 1883.10.15 La Iberia, pg. 2 ; 1883.10.15 La Correspondencia de España, pg. 2).

El temporal se repetiría el otoño siguiente, en 1884, pero la única referencia que de él hemos

encontrado relacionada con nuestro pueblo hace alusión a las 1000 pesetas que el Estado nos concedió del llamado fondo de calamidades (1884.11.06 La Iberia, pg. 2 ; 1884.11.06 La Provincia, pg. 3 ; 1884.11.09 La Provincia, pg. 3 ; 1884.11.13 El Clamor de la democracia, pg. 3 ; 1884.11.15 Revista de Castellón, pg. 14).

Tenemos constancia de que estas lluvias torrenciales se repetirán, al menos, en los otoños de 1900, 1902, 1904 y 1918, trayendo consigo inundaciones, incendios, apagones, casas derrumbadas… y poniendo siempre en serio peligro la cosecha del año (1900.10.17 El Estandarte católico, pg. 2 ; 1900.10.18 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1902.11.12 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1902.11.13 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1902.11.14 Heraldo de Castellón, pp. 1-2 ; 1902.11.15 La Correspondencia de España, pg. 3 ; 1904.09.24 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1904.09.25 El Imparcial, pg. 3 ; 1904.09.26 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1918.11.18 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1918.11.18 La Época, pg. 2 ; 1918.11.19 Heraldo de Castellón, pg. 2).

Sin embargo, lejos de ser exclusivos de otoño, otros años los aguaceros descargarán excepcionalmente en febrero (1915.02.20 Heraldo de Castellón, pg. 1 ; 1915.02.22 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1915.02.23 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1915.02.25 La Época, pg. 4 ; 1920.02.18 Heraldo de Castellón, pg. 1 ; 1920.02.19 Heraldo de Castellón, pg. 1 ; 1920.02.20 El Sol, pg. 2 ; 1920.02.21 Heraldo de Castellón, pg. 2 ; 1920.02.21 El Liberal, pg. 1 ; 1920.02.24 El Globo, pg. 2).

Desbordamiento del pantano María Cristina en 1920 (Fuente: Repositori UJI)

Lo que parece evidente es que Vila-real no escarmentó con estos terribles episodios y las lluvias de octubre de 1922 pillaron al pueblo totalmente desprevenido.

“El río Mijares, ha salido de madre ocasionando enormes daños. Ha inundado los molinos denominados del Paquero, Serrano y de Monserrat, arrastrando la corriente cuanto poseían. (…) El formidable elemento ha llegado hasta el pozo del Ermitorio de la Virgen de Gracia, hecho que los viejos dicen no han conocido. La contemplación del Mijares produce gran impresión, viéndose flotar sobre las aguas corpulentos árboles, muchos animales y grandes maderones. El canal de la Sociedad Eléctrico Textil ha quedado completamente destrozado”

La Provincia nueva, 16 de octubre de 1922

La predicción meteorológica para aquel 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, era tan parca como inquietante: “el tiempo es ya lluvioso, pero tiende a empeorar aún” (1922.10.15 Boletín del Servicio Meteorológico Español, pg. 3 ; 1922.10.16 Boletín del Servicio Meteorológico Español, pg. 3). Y así fue: los 111 litros por metro cuadrado recogidos aquel día causaron estragos en toda la provincia y dejaron un panorama desolador que podemos ahora retratar gracias a la digitalización de las hemerotecas: “Durante todo el día de ayer llovió ligeramente. Reinaba fuerte viento de Levante que a las primeras horas de la madrugada fué vencido por el de Poniente dando lugar a la horrorosa tormenta que acompañada de truenos y relámpagos, descargó sobre nuestra ciudad. Una chispa eléctrica cayó en una casa de la calle de San José abriendo un boquete, destrozando un cuadro pictórico, produciendo el natural sobresalto entre sus moradores. Otra cayó en la calle de San Joaquín encendiendo un contador de energía eléctrica, ocasionando también la correspondiente impresión a sus habitantes. (…) No han ocurrido desgracias personales. El río Mijares, ha salido de madre ocasionando enormes daños. Ha inundado los molinos denominados del Paquero, Serrano y de Monserrat, arrastrando la corriente cuanto poseían. (…) El formidable elemento ha llegado hasta el pozo del Ermitorio de la Virgen de Gracia, hecho que los viejos dicen no han conocido. La contemplación del Mijares produce gran impresión, viéndose flotar sobre las aguas corpulentos árboles, muchos animales y grandes maderones. El canal de la Sociedad Eléctrico Textil ha quedado completamente destrozado (…). También la fábrica de hielo y puntas de París de don Gaspar García ha sido presa de las aguas (…). El molino denominado Montserrat, propiedad de los señores Vicent, Dols y Compañía, ha desaparecido, quedando solamente las ruinas del mismo (…).” (1922.10.16 Provincia nueva, pg. 2).

Canal de la Llum de Tol, entonces Central Eléctrico Textil (Fuente: Chumillas, A. Análisis histórico, arquitectónico y constructivo de “La Llum de Tol”)

El panorama era a todas luces desolador, y pronto muchos rotativos nacionales se harían eco del desastre, añadiendo datos y detalles de la tragedia: en Ribesalbes, Alcora o Borriol se vinieron abajo muchas casas; la aplaudida intervención de los bomberos evitó pérdidas humanas en varios municipios; los puentes de Fanzara y de Figueroles fueron arrastrados por la corriente; trenes, tranvías, coches de línea y de correos apenas si pueden circular; los campos quedan totalmente anegados; las aguas desbordan el pantano de María Cristina, aún en construcción, destruyendo la caseta del guarda… Para hacernos una idea, en Zucaina se registró la escalofriante cifra de 318 l/m2, y todo en apenas una hora de tormenta. De Vila-real, la prensa nos dice que el Mijares creció unos trece metros de su nivel ordinario, inundando el ya desaparecido molino Serrano, el de Paquero y el de Bisbal, ya reconvertido en fábrica de tachas (“puntas de París”, dice la crónica). Pero la consecuencia más grave de aquella inundación fue que el Mijares alcanzó la Llum de Tol, la central Eléctrico Textil, inutilizando su maquinaria, por lo que muchos pueblos de la comarca se quedarán durante días a oscuras y la industria paralizada por falta de energía (1922.10.17 El Luchador, pg. 3 ; 1922.10.17 Diario de Valencia, pg. 6 ; 1922.10.17 El Cantábrico, pg. 5 ; 1922.10.17 El Defensor de Granada, pg. 2 ; 1922.10.17 El Pueblo, pg. 3 ; 1922.10.17 El Sol, pg. 6 ; 1922.10.17 La Atalaya, pg. 6 ; 1922.10.17 La Correspondencia de España, pg. 2 ; 1922.10.17 La Libertad, pg. 6 ; 1922.10.17 La Rioja, pg. 5 ; 1922.10.17 La Voz de Soria, pg. 3 ; 1922.10.17 La Voz, pg. 3 ; 1922.10.17 La Correspondencia de Valencia, pg. 3 ; 1922.10.18 El Siglo futuro, pg. 4 ; 1922.10.18 El Diluvio, pg. 30 ; 1922.10.18 El Pueblo cántabro, pg. 3 ; 1922.10.18 La Veu de Catalunya, pg. 10).

Como vemos, son muchos los rotativos de toda España los que hablan de nuestras inundaciones: Logroño, Soria, Madrid, Granada… El por qué una noticia tan local toma sesgos nacionales nos lo quiere aclarar un recorte de Las Provincias: son muchas las familias de todo el país que tienen tierras, amistades, intereses y negocios en la Plana, por lo que “la alarma se extendió con presteza, cursándose infinidad de telegramas y telefonemas en demanda de noticias” (1922.10.17 Las Provincias, pg. 7).

Molino Bisbal, que en aquel 1922 funcionaba como fábrica de tachas para el encajonado de naranjas (Fuente: Chumillas, A. Análisis histórico, arquitectónico y constructivo de “La Llum de Tol”)

Una vez pasado lo peor de la tormenta, urgía empezar cuanto antes los trabajos de limpieza y reacondicionamiento de la Eléctrico Textil, para lo cual se contrataron peones exprofeso (1922.10.17 Heraldo de Castellón, pg. 3). Las primeras estimaciones de los técnicos cifran en cuatro o cinco días los necesarios para poder poner en marcha “por lo menos uno de los dos motores, con lo que se conseguirían 200 caballos de fuerza”, aunque hay quien asegura que el apagón durará entre quince y treinta días (1922.10.18 Diario de Valencia, pg. 2 ; 1922.10.18 Heraldo de Castellón, pp, 2-3 ; 1922.10.19 La Cruz, pg. 2). Mientras tanto, el alcalde de Burriana, Juan Peris, resolvió reducir su consumo de energía a más de la mitad para poder ceder a Castellón el resto de la que producía la central del pueblo (1922.10.17 Provincia nueva, pg. 2 ; 1922.10.18 Las Provincias, pg. 7).

Poco a poco se van desgranando datos del desastre: las comarcas más perjudicadas son el Alto Mijares y el Alcalatén, y en ellas se centran los trabajos de peritación de daños y las primeras ayudas del Ministerio; en la Plana, lo que más preocupa es el suministro eléctrico: la idea del alcalde de Castellón de que los vecinos alumbren sus fachadas con lámparas de aceite mientras dure el apagón no tiene demasiado éxito, y los trabajos de recuperación de las centrales es lento y desigual, pero van dando resultados: para el 19 de octubre, cuatro días después de la tormenta, las Hidroeléctricas Española y del Mijares logran que haya suministro energético para la industria y para el alumbrado público desde la una del mediodía hasta la una de la noche (1922.10.19 El Diluvio, pg. 37 ; 1922.10.19 El Pueblo cántabro, pg. 1 ; 1922.10.19 El Diluvio, pg. 29 ; 1922.10.19 Heraldo de Castellón, pp. 2-3 ; 1922.10.20 Heraldo de Castellón, pp. 2-3 ; 1922.10.20 Las Provincias, pg. 6 ; 1922.10.20 Diario de la Marina, pg. 1 ; 1922.10.20 La Publicitat, pg. 4 ; 1922.10.21 La Provincia nueva, pg. 2 ; 1922.10.21 El Clamor, pg. 1).

“La ciudad por la noche presenta un aspecto tristísimo, pues sólo está alumbrada por algunos farolillos que los vecinos cuelgan en los balcones”

Diario de Valencia, 27 de octubre de 1922

Los daños económicos son incalculables: para cada central eléctrica se calcula una pérdida de entre cien mil y doscientas mil pesetas; la industria queda paralizada durante días, afectando negativamente a la producción; la mayor parte de las cosechas se ha malogrado y muchas familias han perdido casas y enseres. Para más inri, el Estado no puede hacer frente a las ayudas necesarias por estar enredado con la Guerra del Rif (1922.10.21 El Clamor, pg. 1).

Por nuestra parte, la compañía Eléctrico Textil, a la que pertenecía nuestra central, se espera esté en funcionamiento a partir del lunes siguiente, 23 de octubre (1922.10.20 Heraldo de Castellón, pp. 2-3), pero para el 25 todavía no se ha restablecido el suministro, por lo que el pueblo se alumbra tan solo por “algunos farolillos que los vecinos cuelgan de los balcones”. Se organizan colectas y suscripciones para ayudar a Manuel Font Batalla y Pascual Cabedo Usó, molineros, y sabemos que Pascual Font, también molinero, pudo recuperar vivos dos cerdos cerca del mar (1922.10.27 Diario de Valencia, pg. 5), algo nada fácil teniendo en cuenta la picaresca surgida en torno a los bienes arrastrados por la corriente (1922.10.23 Heraldo de Castellón, pp. 1-2). Las suscripciones populares para los molineros lograron recaudar unas cien pesetas y el obispado repartió otras 4000 a partes iguales entre Vila-real, Ribesalbes, Fanzara y Alcora, a razón de 1000 pesetas por parroquia (1922.11.03 La Correspondencia de España, pg. 3 ; 1922.11.05 El Eco de la Comarca, pg. 3).

Conforme pasan los días se hacen más raras las noticias sobre la tormenta y sus consecuencias, señal de que poco a poco la vida se normalizaba. Lo último que sabemos es que para el 3 de noviembre se restablece el alumbrado público, no así el de las casas, que diez días después aún seguirán sin suministro eléctrico (1922.11.07 Diario de Valencia, pg. 5 ; 1922.11.16 Diario de Valencia, pg. 5).

Debido al temporal de 1922, el pantano de María Cristina se desbordó tres años antes de poder ser inaugurado (Fuente: Bivaldi)

Después de aquel siniestro octubre de 1922, las abundantes lluvias mediterráneas y las consecuentes crecidas del Mijares han continuado dando titulares dispersos que nos dan una idea de la frecuencia del fenómeno. Así, tras el acostumbrado aguacero, en noviembre de 1926 una riada arrastró a dos vila-realenses que pudieron ser rescatados con vida (1926.11.15 Heraldo de Castellón, pg. 3 ; 1926.11.16 Heraldo de Castellón, pg. 3 ; 1926.11.16 El Siglo futuro, pg. 2 ; 1926.11.19 Heraldo de Castellón, pg. 3). Dos años después, esta vez en marzo, un aguacero descargó con tal fuerza que el río se llevó por delante parte de la carretera (o del puente, según algún rotativo), postes de telégrafo y vías del tren, por lo que la comunicación se hizo casi imposible. Gracias a que Vicente Casañ, uno de aquellos extintos operarios encargados de vigilar caminos y carreteras, dio la voz de alarma cuando vio la fuerza del río, se pudieron salvar las vidas de varios vecinos de Vila-real (1928.02.28 Las Provincias, pg. 6 ; 1928.02.28 El Heraldo de Madrid, pg. 4 ; 1928.02.28 La Voz, pg. 8 ; 1928.03.01 El Liberal, pg. 5). Las crónicas mencionan inundaciones también en 1932 (1932.09.15 El Heraldo de Madrid, pg. 4) y en 1933, con la curiosidad añadida, esta última, de haber ocurrido en pleno mes de junio (1933.06.05 La Época, pg. 4 ; 1933.06.05 La Voz, pg. 12 ; 1933.06.05 Luz, pg. 15 ; 1933.06.06 ABC, pg. 28 ; 1933.06.06 Ahora, pg. 7 ; 1933.06.06 Heraldo de Castellón, pg. 1 ; 1933.06.06 Heraldo de Castellón, pg. 2).

Obviamente, los episodios de lluvias torrenciales han ido continuándose hasta nuestros días. No está de más recordar que, precisamente este año, en el que conmemoramos el centenario de aquellas inundaciones de 1922, hemos tenido una primavera repleta de aguaceros y desbordamiento de ríos, barrancos y ramblas. Pero las crónicas y noticias de estos episodios, junto con otros también recientes, aún no forman parte de nuestras hemerotecas digitales, habrá que esperar para tratarlas, quién sabe, a la edición de Dossiers vila-realencs de 2122.

Placa conmemorativa en la caseta del azud de Vila-real
(Fuente: Comunitat de Regants Vila-real)

1 Agradecemos a Ángel Martínez y a Matilde Galende habernos puesto sobre la pista de la cruz, a partir de la cual localizamos las crónicas reseñadas del temporal de julio de 1883.

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Villa Filomena: un siglo después

por Ángel Pozo, Christine Sétrin y Fernando López, Biblioteca de Vila-real

Villa Filomena : vaso campaniforme con decoración cordada e impresa.

En 1917, trabajando su parcela a la orilla del Mijares, Manuel Llorens descubrió unos extraños silos de donde extraería “un esqueleto humano de extraordinaria estatura, que por indicación y consejo de algunos amigos incineró; y algunos pucheretes indígenas que regaló a varios amigos por ignorar la importancia histórica que pudiera tener”. Aquel hallazgo fortuito llamó la atención de un grupo de curiosos y eruditos que pronto impulsará las primeras (y polémicas) intervenciones sobre el terreno. Era verano de 1922, los sucesivos descubrimientos que en aquella finca se estaban dando supusieron todo un acontecimiento para un Vila-real en proceso de modernización, y fueron muchos los diarios de entonces que cubrieron la noticia de un nuevo y extraordinario yacimiento eneolítico a la orilla del Mijares, al que se le empezaba a conocer ya con el nombre de la propia finca de Manuel Llorens: Villa Filomena.

En la Biblioteca de Vila-real nos hemos propuesto reivindicar este arrinconado patrimonio de nuestra prehistoria recopilando los artículos y documentos que sobre el yacimiento pueden encontrarse online. Para ello nos acercaremos a la prensa de la época, rastreando las noticias aparecidas durante aquel 1922 sobre los primeros hallazgos en Villa Filomena; pero también reunimos en este dossier los artículos que Vicente Sos publicara en la Sociedad Castellonenca de Cultura durante los primeros años de excavaciones, junto a otros trabajos más recientes.

Vila-real y la cuestión carlista (IV)

La difícil convivencia

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real (Versión PDF)

La Cruz de Aliaga hacia 1900

A través de esta serie dedicada a las guerras carlistas hemos ido viendo nombres, fechas, lugares y acontecimientos que condicionaron y enrarecieron la convivencia en Vila-real. Tras las guerras llegaría una inquieta paz envuelta en disturbios, represalias, amenazas, desconfianza,… Algunas muestras de esta inestabilidad las hemos ido encontrando ya en las anteriores entradas, basta recordar el episodio de los fusilamientos de Llorens.

Es de entender, entonces, que durante la segunda mitad del XIX tradicionalistas y republicanos se vigilaran de reojo con merecido recelo (1843.09.03 El Corresponsal, pg. 4 ; 1877.06.18 Crónica de Badajoz, pg. 2 ; 1895.05.18 El Correo español, pg. 1), y que las acusaciones de amañamiento y fraude electoral fuesen saltando de un bando a otro (1846.12.08 El Clamor público, pg. 1 ; 1849.11.14 El Heraldo, pg. 4 ; 1851.03.05 El Observador, pg. 2 ; 1854.09.14 El Clamor público, pg. 2 ; 1858.09.01 La Discusión, pg. 2 ; 1893.02.06 El Heraldo de Madrid, pg. 3 ; 1893.02.25 La Época, pp. 2 y 3 ; 1893.03.05 La Época, pg. 2 ; 1893.03.07 El Liberal navarro, pg. 3).

No entraremos a detallar las consecuencias de aquella inestabilidad política y social porque daría para otro dossier, pero una anécdota nos servirá de ejemplo: en 1896 se clausura la sede tradicionalista por abuchear a la comitiva municipal, republicana por aquel entonces (1896.05.23 El Aralara, pg. 2). Recordemos no en vano que fueron aquellos los años en los que cada bando se divertía rebautizando nuestro pueblo como Villasanta o Villa republicana.

Continua la lectura de “Vila-real y la cuestión carlista (IV)”

Gran Casino: notas sobre su inauguración (enero de 1910)

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Gran Casino, fachada
(Ajuntament de Vila-real)

Ahora que, tras un costoso trabajo de rehabilitación, el Gran Casino ha vuelto a abrir sus puertas, queremos traer aquí una breve crónica de su inauguración, en enero de 1910, y reivindicar, de paso, el nombre de su arquitecto, relegado al olvido durante más de un siglo. Para ello, como ya es habitual en Dossiers vila-realencs, nos asomaremos al valioso fondo de nuestras hemerotecas digitales de referencia.

La Gran Ensalada

Corre diciembre de 1909, el suntuoso edificio, mandado construir por Consuelo Font de Mora, “La Mayorazga”, en plena calle Mayor, está listo para abrir sus puertas.

Lo primero que subraya el periódico católico El Restaurador (1909.12.23 El Restaurador, pg. 2) es la neutralidad del nombre, “Gran Casino”, ni republicano ni tradicionalista, sin tintes políticos, algo realmente raro en la Vila-real dividida de principios de siglo. De hecho, que a la futura inauguración estén invitadas personalidades de tendencias tan distintas como Francisco Giner, Barón de Benicassim, reconocido exmilitar carlista, y Fernando Gasset, diputado republicano, lleva al diario a tirar de ironía : Se llamará “Gran Casino” como hubiera podido llamarse “Gran Ensalada”.

Quizá esa misma neutralidad es la que lleva a los responsables a no invitar a la inauguración a dos periódicos, El Pueblo y El Correo español, republicano uno; carlista el otro, lo que le vale el reproche del colega de El Restaurador.

Aunque las puertas se abrieron el día de Navidad de 1909 (1909.12.24 La Provincia, pg. 1), la inauguración oficial se dejó para el primer día de 1910 (1909.12.31 El Clamor, pg. 2 ; 1909.12.31 La Provincia, pg. 2). A través de la crónica que del acto realizaran tres periódicos, El Clamor (1910.01.03 El Clamor, pg. 2), La Provincia (1910.01.03 La Provincia, pg. 2) y El Heraldo de Castellón (1910.01.03 Heraldo de Castellón, pg. 1), podemos reconstruir aquella histórica jornada.

Arroz a la milanesa y lomo a la Richelieu

El pueblo entero se volcó en la celebración, adornando balcones y llenando las calles de curiosos. De Castellón llegaron dos bandas de música para amenizar los actos programados: la de La Beneficiencia, que fue recibida en la estación de la Panderola por la mañana, y la de Tetuán, que llegaría algo más tarde. Tras una nutrida procesión por las calles del pueblo, se llegó hasta la finca de la Mayorazga, donde se sirvió un lunch ofrecido por el Hotel de La Paz, de Castellón: entremeses, arroz a la milanesa, lomo a la Richelieu, pescado, pollo, vinos, postres y champán. Un copioso homenaje hacia los invitados que dejaba clara la posición social de su anfitriona.

Junto al presidente del Gran Casino, Manuel Coret, y la benefactora de este, Consuelo Font de Mora, se sentaron Jose Castelló y Tárrega, director de El Heraldo de Castellón, y Juan Luis Calvo Catarineu, de quien hablaremos más adelante. Discursos, brindis, música, poesía…, tras lo que suponemos una distendida sobremesa, la fiesta se trasladó al recién inaugurado Casino, donde se sumaron los invitados más rezagados y se dio cuenta de una cena algo más ligera (sándwiches, fiambre, galletas, bombones y licores y vinos dulces). Eran las nueve de la noche. Para aquel entonces ya estaban sentadas en la mesa las distintas autoridades locales y provinciales junto a personajes de la alta sociedad. Tras la cena, “tuvo lugar el anunciado baile, que duró hasta las primeras horas de la madrugada, en el que se disfrutó de lo lindo, viéndose verdaderamente animado y reinando la alegría durante él”.

Tanto se alargó la fiesta que se fletó un tranvía especial para que los invitados de Castellón pudieran volver a sus casas

Juan Luis Calvo Catarineu, arquitecto

Pero, de entre los datos que hemos podido rescatar en la prensa de la época, hay uno especialmente revelador: hasta ahora se desconocía, por haberse perdido la documentación, el nombre del arquitecto responsable del edificio. Se han conjeturado varios nombres, como José Gimeno Almela, Ros d’Ursins o Tomás Traver (así en Vilapedia y en Pascual García Sales, Aspectes arquitectònics de Vila-real de primeries de segle, Vila-real: Ajuntament, 1992 pp. 57-65), pero es gracias a la digitalización de las hemerotecas que podemos encontrar al verdadero responsable: Juan Luis Calvo Catarineu, joven arquitecto de Valencia que firmó, entre otras obras, la parroquia de San Juan y San Vicente (1903.03.31 Las Provincias, pg. 2) y el Palacio de Calatayud. Además de alguna que otra actuación de obra menor (1911.08.08 Las Provincias, pg. 2), llevó a cabo la importante remodelación del Palacio de los Marqueses de Montortal, fechada comúnmente en 1912, algo improbable si tenemos en cuenta que Juan Luis Calvo fallecía tempranamente el 4 de enero de ese mismo 1912, a los 42 años, a causa de una meningitis cerebral (1912.01.05 Diario de Valencia, pg. 3 ; 1912.01.06 Las Provincias, pg. 2).

El folclore de Vila-real en el Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Una de las partituras conservadas en el CSIC

Queremos con este dossier dar difusión de una interesante colección de partituras que de nuestro folclore conserva el Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC, recogidas gracias a las Misiones que el antiguo Instituto de musicología del CSIC llevó a cabo entre 1944 y 1960.

Las Misiones de Vila-real, las M26 y M34, fueron realizadas por Ricardo Olmos Canet durante 1947 y 1948, y tuvieron como informantes a vecinos del pueblo de distintos estratos sociales. Así, tenemos a Concepción Beltrán Ramos (1896-1988), una reconocida pintora local, alumna de Juan Bosch, por cuya academia pasaron varias generaciones de vila-realenses. De enorme cultura e inquietudes intelectuales, colaboró con su tío, Benito Traver en la elaboración de la Historia de Villarreal. Junto a ella encontramos dos músicos, Bautista Ortells Costa (1884-1967) y Vicent Cantavella Girona, conocido popularmente como Gedeón (1904-1985), un labrador (Pascual Monzó Nevot [sic]) y una joven estudiante (Carmen Miró Bort).

En total se recogieron alrededor de treinta melodías populares de diferentes categorías: nanas, canciones de era, juegos infantiles… Para hablar más detenidamente de ellas hemos contado con la desinteresada colaboración de Alejandro Torres, del Grup de Danses El Raval, uno de los mayores defensores y divulgadores de nuestro patrimonio musical.

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José María Doñate Sebastià, historiador i artista plàstic (1921-1996)

Foto : Vilapèdia

Vila-real y la cuestión carlista (III)

Vila-real, escenario de guerra

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Ch. Vanzeller, Lancero carlista (Museo Zumalacárregui)

Si en la anterior entrada sobre las guerras carlistas nos centrábamos en tres de los muchos vila-realenses que las protagonizaron (Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá), en esta sacaremos a relucir algunos de los enfrentamientos directos que tuvieron Vila-real como campo de batalla, y donde nuestro pueblo no haría más acrecentar su fama tradicionalista.

Es importante insistir en que la prensa consultada es ante todo oficialista, por lo que tiende a dramatizar los hechos con fines propagandísticos y a criminalizar las acciones de los carlistas, así como a aplaudir los mismos delitos cometidos por el bando isabelino. Queremos decir con esto que las noticias que traemos aquí hay que tomarlas con precaución y entenderlas en su contexto histórico y político.

Ya en los primeros compases de la contienda, en abril de 18341, Vicente Puchol, comandante de nuestra milicia urbana, quien ya fuera protagonista secundario de nuestro Gargot Vila-realenc “El vapor Villarreal (1869 – 1908)”, capturará a dos vila-realenses sublevados conocidos como el Virgo y el Carnicer, “dos ex voluntarios realistas de Villarreal, indultados por haber correspondido a la facción de Morella [siguiendo al brigadier Llorens], y que ingratos a este beneficio volvieron a tomar las armas contra su legítima Reina” (1834.04.14 La Revista española, pg. 4 ; 1834.04.25 Diario balear, pg. 3). Será la primera contienda entre vila-realenses de ambos bandos.

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Fernando Bosch Tortajada (1908 – 1987) retrospectiva

Crèdits

Arxiu de Revistes Catalanes Antigues

Biblioteca Digital Valenciana

Biblioteca Nacional de España

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Museo ABC

hprints.com

Fernando Bosch Tortajada, pintor y diseñador (1908-1987)

Skriabin. Etude Op. 2, No. 1 (Nico de Napoli, amb l’amable autorització de l’artista)

Vila-real y la cuestión carlista (II)

Tres nombres propios : Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Bandera carlista de la Primera Guerra (Wikipedia)

En el año 1833, apenas murió Fernando VII, los partidarios de Carlos V levantaron por él la bandera de insurrección. El gobierno de María Cristina, reina y gobernadora, conociendo que, en general, la milicia realista no le era adicta, decretó su desarme. La de Villarreal componía un batallón del que era comandante D. Joaquín Llorens, vecino de la misma: este comunicó la orden a la oficialidad, y en realidad principiaron a presentar las armas. A la sazón, el barón de Hervés alzó la bandera de D. Carlos dentro de la plaza de Morella; y sea que estuviesen relacionados de antes, ó que fuese pensamiento de momento, en lugar del desarme, se pertrecharon lo mejor posible y formado todo el batallón en masa a las órdenes de su citado comandante, fueronse a Morella, en donde su unieron con el referido barón de Hervés, logrando formar entre todos un cuerpo bastante numeroso auspiciado por Carnicer.

Así relata Nebot Climent en sus inéditos Apuntes históricos de Villareal los primeros compases del levantamiento carlista en nuestro pueblo, espoloneado por un personaje tan capital como silenciado de la reciente historia local: Joaquín Llorens.

Él será el primero y más importante de nuestros sublevados; su biografía tiene tantos claroscuros que es muy difícil hacerle un retrato fiel. Como de costumbre, nosotros nos limitaremos a dar algunos apuntes que permitan acercarnos un poco más a su perfil a través de los documentos digitalizados que facilitan las hemerotecas y bibliotecas digitales de referencia (BNE, ARCA, BVPH,…), entre otras webs. En ellas encontraremos datos biográficos, hazañas bélicas, tropiezos políticos… y en el camino nos cruzaremos con otros dos vila-realenses hasta ahora completamente olvidados, también protagonistas de la guerra carlista que, por una u otra razón, dejaron huella en la prensa de la época: Julián Pareja y Jaime Jordá.

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