Villa Filomena: un siglo después

por Ángel Pozo, Christine Sétrin y Fernando López, Biblioteca de Vila-real

Villa Filomena : vaso campaniforme con decoración cordada e impresa.

En 1917, trabajando su parcela a la orilla del Mijares, Manuel Llorens descubrió unos extraños silos de donde extraería “un esqueleto humano de extraordinaria estatura, que por indicación y consejo de algunos amigos incineró; y algunos pucheretes indígenas que regaló a varios amigos por ignorar la importancia histórica que pudiera tener”. Aquel hallazgo fortuito llamó la atención de un grupo de curiosos y eruditos que pronto impulsará las primeras (y polémicas) intervenciones sobre el terreno. Era verano de 1922, los sucesivos descubrimientos que en aquella finca se estaban dando supusieron todo un acontecimiento para un Vila-real en proceso de modernización, y fueron muchos los diarios de entonces que cubrieron la noticia de un nuevo y extraordinario yacimiento eneolítico a la orilla del Mijares, al que se le empezaba a conocer ya con el nombre de la propia finca de Manuel Llorens: Villa Filomena.

En la Biblioteca de Vila-real nos hemos propuesto reivindicar este arrinconado patrimonio de nuestra prehistoria recopilando los artículos y documentos que sobre el yacimiento pueden encontrarse online. Para ello nos acercaremos a la prensa de la época, rastreando las noticias aparecidas durante aquel 1922 sobre los primeros hallazgos en Villa Filomena; pero también reunimos en este dossier los artículos que Vicente Sos publicara en la Sociedad Castellonenca de Cultura durante los primeros años de excavaciones, junto a otros trabajos más recientes.

Vila-real y la cuestión carlista (IV)

La difícil convivencia

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real (Versión PDF)

La Cruz de Aliaga hacia 1900

A través de esta serie dedicada a las guerras carlistas hemos ido viendo nombres, fechas, lugares y acontecimientos que condicionaron y enrarecieron la convivencia en Vila-real. Tras las guerras llegaría una inquieta paz envuelta en disturbios, represalias, amenazas, desconfianza,… Algunas muestras de esta inestabilidad las hemos ido encontrando ya en las anteriores entradas, basta recordar el episodio de los fusilamientos de Llorens.

Es de entender, entonces, que durante la segunda mitad del XIX tradicionalistas y republicanos se vigilaran de reojo con merecido recelo (1843.09.03 El Corresponsal, pg. 4 ; 1877.06.18 Crónica de Badajoz, pg. 2 ; 1895.05.18 El Correo español, pg. 1), y que las acusaciones de amañamiento y fraude electoral fuesen saltando de un bando a otro (1846.12.08 El Clamor público, pg. 1 ; 1849.11.14 El Heraldo, pg. 4 ; 1851.03.05 El Observador, pg. 2 ; 1854.09.14 El Clamor público, pg. 2 ; 1858.09.01 La Discusión, pg. 2 ; 1893.02.06 El Heraldo de Madrid, pg. 3 ; 1893.02.25 La Época, pp. 2 y 3 ; 1893.03.05 La Época, pg. 2 ; 1893.03.07 El Liberal navarro, pg. 3).

No entraremos a detallar las consecuencias de aquella inestabilidad política y social porque daría para otro dossier, pero una anécdota nos servirá de ejemplo: en 1896 se clausura la sede tradicionalista por abuchear a la comitiva municipal, republicana por aquel entonces (1896.05.23 El Aralara, pg. 2). Recordemos no en vano que fueron aquellos los años en los que cada bando se divertía rebautizando nuestro pueblo como Villasanta o Villa republicana.

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Gran Casino: notas sobre su inauguración (enero de 1910)

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Gran Casino, fachada
(Ajuntament de Vila-real)

Ahora que, tras un costoso trabajo de rehabilitación, el Gran Casino ha vuelto a abrir sus puertas, queremos traer aquí una breve crónica de su inauguración, en enero de 1910, y reivindicar, de paso, el nombre de su arquitecto, relegado al olvido durante más de un siglo. Para ello, como ya es habitual en Dossiers vila-realencs, nos asomaremos al valioso fondo de nuestras hemerotecas digitales de referencia.

La Gran Ensalada

Corre diciembre de 1909, el suntuoso edificio, mandado construir por Consuelo Font de Mora, “La Mayorazga”, en plena calle Mayor, está listo para abrir sus puertas.

Lo primero que subraya el periódico católico El Restaurador (1909.12.23 El Restaurador, pg. 2) es la neutralidad del nombre, “Gran Casino”, ni republicano ni tradicionalista, sin tintes políticos, algo realmente raro en la Vila-real dividida de principios de siglo. De hecho, que a la futura inauguración estén invitadas personalidades de tendencias tan distintas como Francisco Giner, Barón de Benicassim, reconocido exmilitar carlista, y Fernando Gasset, diputado republicano, lleva al diario a tirar de ironía : Se llamará “Gran Casino” como hubiera podido llamarse “Gran Ensalada”.

Quizá esa misma neutralidad es la que lleva a los responsables a no invitar a la inauguración a dos periódicos, El Pueblo y El Correo español, republicano uno; carlista el otro, lo que le vale el reproche del colega de El Restaurador.

Aunque las puertas se abrieron el día de Navidad de 1909 (1909.12.24 La Provincia, pg. 1), la inauguración oficial se dejó para el primer día de 1910 (1909.12.31 El Clamor, pg. 2 ; 1909.12.31 La Provincia, pg. 2). A través de la crónica que del acto realizaran tres periódicos, El Clamor (1910.01.03 El Clamor, pg. 2), La Provincia (1910.01.03 La Provincia, pg. 2) y El Heraldo de Castellón (1910.01.03 Heraldo de Castellón, pg. 1), podemos reconstruir aquella histórica jornada.

Arroz a la milanesa y lomo a la Richelieu

El pueblo entero se volcó en la celebración, adornando balcones y llenando las calles de curiosos. De Castellón llegaron dos bandas de música para amenizar los actos programados: la de La Beneficiencia, que fue recibida en la estación de la Panderola por la mañana, y la de Tetuán, que llegaría algo más tarde. Tras una nutrida procesión por las calles del pueblo, se llegó hasta la finca de la Mayorazga, donde se sirvió un lunch ofrecido por el Hotel de La Paz, de Castellón: entremeses, arroz a la milanesa, lomo a la Richelieu, pescado, pollo, vinos, postres y champán. Un copioso homenaje hacia los invitados que dejaba clara la posición social de su anfitriona.

Junto al presidente del Gran Casino, Manuel Coret, y la benefactora de este, Consuelo Font de Mora, se sentaron Jose Castelló y Tárrega, director de El Heraldo de Castellón, y Juan Luis Calvo Catarineu, de quien hablaremos más adelante. Discursos, brindis, música, poesía…, tras lo que suponemos una distendida sobremesa, la fiesta se trasladó al recién inaugurado Casino, donde se sumaron los invitados más rezagados y se dio cuenta de una cena algo más ligera (sándwiches, fiambre, galletas, bombones y licores y vinos dulces). Eran las nueve de la noche. Para aquel entonces ya estaban sentadas en la mesa las distintas autoridades locales y provinciales junto a personajes de la alta sociedad. Tras la cena, “tuvo lugar el anunciado baile, que duró hasta las primeras horas de la madrugada, en el que se disfrutó de lo lindo, viéndose verdaderamente animado y reinando la alegría durante él”.

Tanto se alargó la fiesta que se fletó un tranvía especial para que los invitados de Castellón pudieran volver a sus casas

Juan Luis Calvo Catarineu, arquitecto

Pero, de entre los datos que hemos podido rescatar en la prensa de la época, hay uno especialmente revelador: hasta ahora se desconocía, por haberse perdido la documentación, el nombre del arquitecto responsable del edificio. Se han conjeturado varios nombres, como José Gimeno Almela, Ros d’Ursins o Tomás Traver (así en Vilapedia y en Pascual García Sales, Aspectes arquitectònics de Vila-real de primeries de segle, Vila-real: Ajuntament, 1992 pp. 57-65), pero es gracias a la digitalización de las hemerotecas que podemos encontrar al verdadero responsable: Juan Luis Calvo Catarineu, joven arquitecto de Valencia que firmó, entre otras obras, la parroquia de San Juan y San Vicente (1903.03.31 Las Provincias, pg. 2) y el Palacio de Calatayud. Además de alguna que otra actuación de obra menor (1911.08.08 Las Provincias, pg. 2), llevó a cabo la importante remodelación del Palacio de los Marqueses de Montortal, fechada comúnmente en 1912, algo improbable si tenemos en cuenta que Juan Luis Calvo fallecía tempranamente el 4 de enero de ese mismo 1912, a los 42 años, a causa de una meningitis cerebral (1912.01.05 Diario de Valencia, pg. 3 ; 1912.01.06 Las Provincias, pg. 2).

El folclore de Vila-real en el Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Una de las partituras conservadas en el CSIC

Queremos con este dossier dar difusión de una interesante colección de partituras que de nuestro folclore conserva el Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC, recogidas gracias a las Misiones que el antiguo Instituto de musicología del CSIC llevó a cabo entre 1944 y 1960.

Las Misiones de Vila-real, las M26 y M34, fueron realizadas por Ricardo Olmos Canet durante 1947 y 1948, y tuvieron como informantes a vecinos del pueblo de distintos estratos sociales. Así, tenemos a Concepción Beltrán Ramos (1896-1988), una reconocida pintora local, alumna de Juan Bosch, por cuya academia pasaron varias generaciones de vila-realenses. De enorme cultura e inquietudes intelectuales, colaboró con su tío, Benito Traver en la elaboración de la Historia de Villarreal. Junto a ella encontramos dos músicos, Bautista Ortells Costa (1884-1967) y Vicent Cantavella Girona, conocido popularmente como Gedeón (1904-1985), un labrador (Pascual Monzó Nevot [sic]) y una joven estudiante (Carmen Miró Bort).

En total se recogieron alrededor de treinta melodías populares de diferentes categorías: nanas, canciones de era, juegos infantiles… Para hablar más detenidamente de ellas hemos contado con la desinteresada colaboración de Alejandro Torres, del Grup de Danses El Raval, uno de los mayores defensores y divulgadores de nuestro patrimonio musical.

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José María Doñate Sebastià, historiador i artista plàstic (1921-1996)

Foto : Vilapèdia

Vila-real y la cuestión carlista (III)

Vila-real, escenario de guerra

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Ch. Vanzeller, Lancero carlista (Museo Zumalacárregui)

Si en la anterior entrada sobre las guerras carlistas nos centrábamos en tres de los muchos vila-realenses que las protagonizaron (Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá), en esta sacaremos a relucir algunos de los enfrentamientos directos que tuvieron Vila-real como campo de batalla, y donde nuestro pueblo no haría más acrecentar su fama tradicionalista.

Es importante insistir en que la prensa consultada es ante todo oficialista, por lo que tiende a dramatizar los hechos con fines propagandísticos y a criminalizar las acciones de los carlistas, así como a aplaudir los mismos delitos cometidos por el bando isabelino. Queremos decir con esto que las noticias que traemos aquí hay que tomarlas con precaución y entenderlas en su contexto histórico y político.

Ya en los primeros compases de la contienda, en abril de 18341, Vicente Puchol, comandante de nuestra milicia urbana, quien ya fuera protagonista secundario de nuestro Gargot Vila-realenc “El vapor Villarreal (1869 – 1908)”, capturará a dos vila-realenses sublevados conocidos como el Virgo y el Carnicer, “dos ex voluntarios realistas de Villarreal, indultados por haber correspondido a la facción de Morella [siguiendo al brigadier Llorens], y que ingratos a este beneficio volvieron a tomar las armas contra su legítima Reina” (1834.04.14 La Revista española, pg. 4 ; 1834.04.25 Diario balear, pg. 3). Será la primera contienda entre vila-realenses de ambos bandos.

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Fernando Bosch Tortajada (1908 – 1987) retrospectiva

Crèdits

Arxiu de Revistes Catalanes Antigues

Biblioteca Digital Valenciana

Biblioteca Nacional de España

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Museo ABC

hprints.com

Fernando Bosch Tortajada, pintor y diseñador (1908-1987)

Skriabin. Etude Op. 2, No. 1 (Nico de Napoli, amb l’amable autorització de l’artista)

Vila-real y la cuestión carlista (II)

Tres nombres propios : Joaquín Llorens, Julián Pareja y Jaime Jordá

Por Ángel Pozo y Christine Sétrin, Biblioteca de Vila-real

Bandera carlista de la Primera Guerra (Wikipedia)

En el año 1833, apenas murió Fernando VII, los partidarios de Carlos V levantaron por él la bandera de insurrección. El gobierno de María Cristina, reina y gobernadora, conociendo que, en general, la milicia realista no le era adicta, decretó su desarme. La de Villarreal componía un batallón del que era comandante D. Joaquín Llorens, vecino de la misma: este comunicó la orden a la oficialidad, y en realidad principiaron a presentar las armas. A la sazón, el barón de Hervés alzó la bandera de D. Carlos dentro de la plaza de Morella; y sea que estuviesen relacionados de antes, ó que fuese pensamiento de momento, en lugar del desarme, se pertrecharon lo mejor posible y formado todo el batallón en masa a las órdenes de su citado comandante, fueronse a Morella, en donde su unieron con el referido barón de Hervés, logrando formar entre todos un cuerpo bastante numeroso auspiciado por Carnicer.

Así relata Nebot Climent en sus inéditos Apuntes históricos de Villareal los primeros compases del levantamiento carlista en nuestro pueblo, espoloneado por un personaje tan capital como silenciado de la reciente historia local: Joaquín Llorens.

Él será el primero y más importante de nuestros sublevados; su biografía tiene tantos claroscuros que es muy difícil hacerle un retrato fiel. Como de costumbre, nosotros nos limitaremos a dar algunos apuntes que permitan acercarnos un poco más a su perfil a través de los documentos digitalizados que facilitan las hemerotecas y bibliotecas digitales de referencia (BNE, ARCA, BVPH,…), entre otras webs. En ellas encontraremos datos biográficos, hazañas bélicas, tropiezos políticos… y en el camino nos cruzaremos con otros dos vila-realenses hasta ahora completamente olvidados, también protagonistas de la guerra carlista que, por una u otra razón, dejaron huella en la prensa de la época: Julián Pareja y Jaime Jordá.

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